¿Sera que el arrepentimiento es un dios? ¿Sera que el arrepentimiento derramo sangre por nosotros? ¿Sera que no soy perdonado hasta que me arrepiento?
No, mis queridos hermanos, no hagas el arrepentimiento un salvador. Tenemos un solo Dios y Salvador…el Señor Jesucristo. Cuando recibes a Jesús recibes Su obra completa y perfecta.
Romanos 2:4 dice: “¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?” ¿Y no es Jesucristo la benignidad, bondad y lo bueno de Dios?
Muchos cristianos se enfocan demasiado en el arrepentimiento. ¿Tal vez estás pensando ahora mismo que el Pastor Mario Torres no cree en el arrepentimiento? Claro que sí. Dejadme explicar.
La palabra arrepentimiento en griego es metanoeo (μετανόεω) y quiere decir pensar diferente o reconsiderar.
Se compone de dos palabras: Meta que quiere decir ‘después’ y Noeo que quiere decir ‘percibir.’ Esto implica un cambio de mente o cambio de propósito. Y por supuesto en el mundo cristiano es un cambio para mejoría.
En el relato de Jesús sanando el paralitico de Marcos capitulo 2:1-12 leemos:
Entró Jesús otra vez en Capernaum después de algunos días; y se oyó que estaba en casa. E inmediatamente se juntaron muchos, de manera que ya no cabían ni aun a la puerta; y les predicaba la palabra. Entonces vinieron a él unos trayendo un paralítico, que era cargado por cuatro. Y como no podían acercarse a él a causa de la multitud, descubrieron el techo de donde estaba, y haciendo una abertura, bajaron el lecho en que yacía el paralítico. Al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Hijo, tus pecados te son perdonados. Estaban allí sentados algunos de los escribas, los cuales cavilaban en sus corazones: ¿Por qué habla éste así? Blasfemias dice. ¿Quién puede perdonar pecados, sino sólo Dios? Y conociendo luego Jesús en su espíritu que cavilaban de esta manera dentro de sí mismos, les dijo: ¿Por qué caviláis así en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: Tus pecados te son perdonados, o decirle: Levántate, toma tu lecho y anda? Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico): A ti te digo: Levántate, toma tu lecho, y vete a tu casa. Entonces él se levantó en seguida, y tomando su lecho, salió delante de todos, de manera que todos se asombraron, y glorificaron a Dios, diciendo: Nunca hemos visto tal cosa.”
¿Aquel paralitico se arrepintió? ¿El dijo alguna cosa?
La Biblia no dice que el paralitico hablo o aun podía hablar. Pero si dice que descubrieron el techo de donde estaba Jesucristo predicando. Esa palabra ‘descubrieron’ en griego es exorusso (εξούσσω) y quiere decir extraer o cavar. Es usada dos veces en la Biblia, aquí en este relato del paralitico y en Gálatas 4:15 hablando gráficamente de sacarse los ojos. [Porque os doy testimonio de que si hubieseis podido, os hubierais sacado {exorusso} vuestros propios ojos para dármelos.]
Una gran verdad tomo lugar al descubrir el techo de aquella casa. El techo es una cobertura o parte superior de una estructura usada para protección de los elementos meteorológicos o de intrusos. Una casa sin techo esta apta para perder sus contenidos. Pero estas personas de tanta fe, no dejaron que el techo los detuviera y removiéndolo descendieron a la presencia de Jesús. En aquella época los techos eran usados para sentarse y meditar, porque las casas eran pequeñas y había poca privacidad. Muchas casas tenían una escalera por fuera que permitía acceso al techo, y fue por aquí que subieron con el lecho del paralitico. Pero no pararon ahí en el techo, como imaginamos lo hicieron muchas veces al orar al Dios de los cielos. Si no ellos percibieron que Dios había venido a ellos, y por fe DESCENDIERON a Él. Literalmente removieron el obstáculo que los separabas del Señor y recibieron su bendición.
Aquellos cuatro fieles cambiaron su manera de pensar…o sea se arrepintieron…recibieron el perdón y un gran milagro. No se conformaron con hacer lo que hacen los demás. No podían, pues estaba demasiado llena aquella casa y tomaron una decisión radical…descender al Señor. El paralitico recibió perdón de Jesús y tomo su sanidad, salvación y su lecho al salir por la puerta delante de todos.
En una ocasión de mi vida cristiana la doctrina del arrepentimiento antes del perdón me tenía dentro de una casa esperando recibir algo de Jesucristo. Fui instruido que tenemos que arrepentirnos para recibir su perdón. Gracias al Espíritu Santo recibí la revelación que tenemos que cambiar de mente para reconocer que somos perdonados.
Cuando oigas algún hermano clamando ARREPIENTETE, contéstale YA LO HICE. Lo hice una vez y por siempre al remover el techo y postrarme a la presencia del Dios del universo.